El Kung Fu es considerado como el padre de las artes marciales modernas y su origen se remonta al año 527, cuando el monje indio Bodhidharma llegó al monasterio Shaolin, introduciendo el dominio corporal como método complementario a la meditación.

Kung Fu como el origen de las artes marciales

Kung Fu como el padre de las artes marciales

Los fundamentos del Kung Fu son el budismo y el taoísmo, sumados a las tradiciones milenarias del combate cuerpo a cuerpo. Por su amplio alcance de modalidades de lucha, se considera un arte marcial completo.

Su práctica incluye golpes, patadas, agarres, derribos, aproximaciones, fintas, luxaciones y toda una serie de movimientos ágiles y coordinados que tienen como objetivo vencer al oponente. Se emplean los brazos y las piernas, manos, pies y cabeza. Lo integral de su composición física es un reflejo de su filosofía.

La denominación de sus variantes está ligada a la evolución cultural china, pues cada técnica puede describirse según la zona geográfica o su origen temporal; además de que suelen usarse descripciones esotéricas, tradicionales y mitológicas.

Kung Fu para encontrar paz interior

A través de la práctica del Kung Fu una persona puede obtener paz interna. Es una sensación única en cada quién, particular en su proceso y sus frutos. Esto se logra gracias a la meditación en movimiento, con los sentidos agudizados y la atención en el momento presente.

La paz interior es una de las grandes enseñanzas de esta disciplina milenaria. Se relaciona con la bondad hacia todos los seres vivos, hacia el temple y el respeto a la naturaleza. Cada maestro puede manejar los conceptos de manera diferente, pero la idea es que el alumno consiga encontrar dentro de sí esa dimensión donde nada le puede perturbar.

Beneficios:

  • El Kung Fu incrementa la coordinación psicomotriz. Es un ejercicio ideal para las personas que buscan mejorar su destreza física, así como la concentración y otros procesos cognitivos.
  • Los combates pueden ser muy vigorosos, incluso si se “lucha” contra el aire. Los alumnos ganan condición física y resistencia cardiopulmonar. Se trabaja con la respiración profunda y el manejo de las pausas entre cada movimiento.
  • Gracias a esta disciplina se gana tonificación muscular, así como fuerza mental y física en general. Cada ejercicio puede potenciar un grupo muscular, así como incrementar el rango articular.
  • Se requiere atención plena para lograr los objetivos del combate, incluso cuando es amistoso. La persona vive una sensación de plenitud y bienestar, ya que al concentrarse en el “aquí y ahora” la mente se relaja.
  • Una de las ventajas más notables que otorga el Kung Fu es la calma mental. No sólo disminuye el estrés con su práctica, sino que se desarrolla la templanza, la resiliencia y la concentración profunda.