Meditación tibetana

La meditación tibetana se fundamenta en el budismo. Se centra en el cultivo de poderosos estados de consciencia, atentos y concentrados, que permiten observar lo que surge y se extingue en la mente.

Meditación tibetana para desapegarse del ego

meditación tibetana para desprenderse del ego

La meditación tibetana busca disolver aquellas emociones y actitudes que generan sufrimiento. Aunque el dolor es parte de la vida, es sufrimiento puede ser una elección.

Estos estados meditativos, al ser alcanzados, generan en la persona momentos positivos y constructivos. Este enfoque tiende a enseñarnos que “nos damos cuenta de que nos damos cuenta”.

Esta técnica se inicia con un relajamiento del cuerpo y descanso de la mente. A través de la respiración atenta, la psique y sus procesos van siendo silenciados, de modo emerge la consciencia en su versión más pura. Es el instrumento de apertura al Ser esencial.

Meditación tibetana para conectarse con el momento presente

Por lo general un maestro o guía espiritual funge como acompañante para iniciar el camino, sin embargo, una vez adquiridas las habilidades de concentración con la práctica, la persona sólo necesita de la disposición para entrar a un estado contemplativo.

El objetivo es desapegarse de la ansiedad o la depresión que pueden provocar el pasado o el futuro. Como conceptos dejan de existir en este tipo de meditación. El único valor o la única puerta de entrada a la vida es aquí y ahora.

Beneficios:

  • A través de la meditación tibetana es posible encontrar un estado de paz interior y relajación. Se mitigan los síntomas del estrés, así como de la ansiedad y la depresión. Esto se debe a la conexión con el momento presente, aquí y ahora como lo único que existe.
  • Gracias a la sensación de bienestar que genera esta meditación, la persona mejora las relaciones inmediatas con su entorno. Pueden ser vínculos afectivos, mentales o incluso físicos cuando se trata del contacto con la naturaleza.
  • A nivel corporal se regula la tensión sanguínea. El sistema nervioso se tranquiliza, a la vez que se gana vitalidad y se elimina la fatiga.
  • La meditación tibetana fomenta la claridad mental y la lucidez. Está comprobado científicamente que se mejoran los procesos cognitivos y las conexiones cerebrales.
  • Se equilibran las emociones y se crean espacios en la consciencia. Esto quiere decir que la persona deja de ser tan reactiva. Se crea un dilatación de tiempo entre un pensamiento, la emoción y la reacción. Por lo mismo hay un incremento en la capacidad de resiliencia.

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